24 horas, te levantas, desayunas las mismas tostadas de cada día. Te lavas, vas a trabajar y te preguntas el porqué de levantarse cada día. Das a entender a la gente que no tienes una vida fácil, y ¿Para qué?, la pena es que no nos damos cuenta de que no merece la pena dar explicaciones, a la mayoría les importan una mierda.
12 horas en pie, siguiendo la rutina de cada día, sin preguntarnos donde nos llevará la línea inesperada de la vida. Hoy escribo esto porque creo que nuestro futuro está escrito, no se trata solamente de destino, sino que también entra el concepto de realidad, la realidad de la existencia.
12 horas en la cama, ni si quiera 12, algunos 7, otros 6, incluso algunos no duermen, por miedo, ¿miedo a que?, se pregunta la gente. Y es que nadie sabe lo que el futuro le deparará.
¿Es que nadie se ha parado a pensar en el hecho de estar vivos?, podríamos dormir eternamente, en una cutre caja de un metro y medio, devorados por los gusanos, sin pensar, sin sentir, sin vida. El futuro es lo único que nos mantiene en pie en este mundo de idiotas, idiotas que sufren a escondidas, idiotas que creen saberlo todo, pero no saben nada, no saben ni si quiera quien son.
“El futuro, puede ser transparente, inesperado e incoherente, pero es lo que marca las cruces en los momentos que merece la pena recordar, los cuales nos indicarán el camino correcto”
Nadie sabe lo que le deparará el futuro, sin embargo todos tenemos la capacidad de imaginar, de llevar nuestra mente a un estado mental donde todo tenemos al alcance. Donde da igual lo que hagas mal, lo que hagas bien, el único dueño de tu imaginación eres tú.
24 horas, 12 en pie, 12 durmiendo, un futuro, una línea escrita, un destino.
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