Una vida no es una vida si no es vivida para vivirla.

viernes, 3 de mayo de 2013

UN SIN TÍTULO

Mucha gente teme a la muerte. Mucha gente piensa en las piedras que puede llegar a haber a lo largo del camino, mientras muchas otras personas miran cara a cara al futuro, al destino, a la necesidad de hacer cosas nuevas. La necesidad de innovar, de tener la seguridad de que cada día será único, nuevo, diferente. La necesidad de desprenderse del miedo, ese miedo que no te deja vivir, ese miedo que te impide tocar las estrellas y llegar a lo mas alto. Un miedo fuerte, potente, que te priva de realizarte como persona, de sentirte satisfecho de tus actos. Y es que este miedo, sin saberlo, devora las ganas de ser feliz y se apodera poco a poco de todo tu cuerpo.

Mucha gente teme a la muerte, teme al fin de la historia, a la flor que marchita, al árbol caído, a la lágrima que desliza sobre la mejilla de una persona con el corazón roto. 
Estas personas, personas capaces de vivir para vigilar, vivir para controlar impulsos, impulsos que podrían llevarte lejos, muy lejos. 

La pena es que todas estas personas, no luchan por vencer ese miedo, el culpable del fracaso. 

"Una vida no es una vida si no es vivida para vivirla"

¿DESTINO, FUTURO?

24 horas, te levantas,  desayunas las mismas tostadas de cada día. Te lavas, vas a trabajar y te preguntas el porqué de levantarse cada día. Das a entender a la gente que no tienes una vida fácil, y ¿Para qué?, la pena es que no nos damos cuenta de que no merece la pena dar explicaciones, a la mayoría les importan una mierda.


12 horas en pie, siguiendo la rutina de cada día, sin preguntarnos donde nos llevará la línea inesperada de la vida. Hoy escribo esto porque creo que nuestro futuro está escrito, no se trata solamente de destino, sino que también entra el concepto de realidad, la realidad de la existencia.



12 horas en la cama, ni si quiera 12, algunos 7, otros 6, incluso algunos no duermen, por miedo, ¿miedo a que?, se pregunta la gente. Y es que nadie sabe lo que el futuro le deparará.



¿Es que nadie se ha parado a pensar en el hecho de estar vivos?, podríamos dormir eternamente, en una cutre caja de un metro y medio, devorados por los gusanos, sin pensar, sin sentir, sin vida. El futuro es lo único que nos mantiene en pie en este mundo de idiotas, idiotas que sufren a escondidas, idiotas que creen saberlo todo, pero no saben nada, no saben ni si quiera quien son.



“El futuro, puede ser transparente, inesperado e incoherente, pero es lo que marca las cruces en los momentos que merece la pena recordar, los cuales nos indicarán el camino correcto”



Nadie sabe lo que le deparará el futuro, sin embargo todos tenemos la capacidad de imaginar, de llevar nuestra mente a un estado mental donde todo tenemos al alcance. Donde da igual lo que hagas mal, lo que hagas bien, el único dueño de tu imaginación eres tú.



24 horas, 12 en pie, 12 durmiendo, un futuro, una línea escrita, un destino.

CONFÍA EN TÍ

Hay veces en las que piensas que lo has perdido todo. Caminas sin un rumbo fijo y todo lo ves de color... digamos... gris. Te das cuenta de que el mundo se ha vuelto loco, de que solo quedas tu en él. Te da miedo perderlo todo, te da miedo recibir malas noticias. Pero de lo que no te das cuenta, es de que tú solo te impides hacer muchas cosas.




Quítate esa venda que te impide seguir adelante:)

NO TENGAS MIEDO A EQUIVOCARTE

Caminas por la calle, sin pensar, sin sentir. Seguro de ti mismo, sin pararte a pensar ni un segundo, ni uno. Caminas solo, esperando que una sonrisa se dibuje en tu rostro. Es ahí, cuando te das cuenta de que toda la historia pasada, no tiene ningún sentido. Te das cuenta de que todo ha sido una tontería, de que nada ha merecido la pena. Lo único que deseas es retroceder en el tiempo, tener una segunda oportunidad para cambiarlo todo, todo lo que has hecho mal.

Caminas hacia delante, sin mirar atrás, no permites que las lágrimas caigan. No miras atrás, sigues adelante, decidido. Cuando de repente una voz te habla, te dice, hace que cambies de opinión. Hace que te detengas y mires atrás. Ahí, tienes la oportunidad de retroceder en el tiempo, de rectificar el error. Dudas, no sabes que hacer…


Te encuentras sentado en la cama, con la mirada perdida. Observando las gotas de lluvia que poco a poco se deslizan por los cristales cerrados de la ventana. Sin darte cuenta, tu mente se desplaza a un hecho. Ese hecho que te hace tener la mirada perdida, ese hecho que te aterroriza, que te hace vivir con miedo. Y es que no te das cuenta de que la perdiste, perdiste esa oportunidad.